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Separar una empresa de otra, sin que ninguna de las dos deje de operar

Detonante
Escisión corporativa
Alcance
3 dominios · 25 equipos de Teams · buzones y archivos
Duración
4 semanas · 9 fases
Año
2026

“Nos estamos separando de la otra empresa. Todo nuestro correo, nuestros archivos y nuestros equipos de trabajo viven en un solo Tenant Microsoft 365. Necesitamos lo nuestro, en un lugar nuestro.”

Dirección · reunión inicial

El problema no era técnico, era corporativo

Una escisión societaria obliga a algo que suena trivial y no lo es: separar información que durante años se guardó junta. Correos, archivos, conversaciones de equipo y permisos que se fueron entrelazando sin que nadie planeara desenredarlos algún día.

El requisito real del cliente no era “migrar a la nube” —ya estaba en la nube—. Era tener un espacio de trabajo propio, administrado por ellos, con su información completa y bajo su control. Y necesitaba pasar en una ventana corta, porque una separación corporativa tiene fechas legales que no se mueven.

Por qué las dos primeras propuestas no procedieron

Cotizamos el proyecto dos veces y las dos veces el cliente lo detuvo por presupuesto. Podíamos haber recortado el alcance —migrar solo los buzones, dejar Teams fuera— pero eso no era una solución: habría dejado años de historial de proyectos del lado de la empresa de la que se estaban separando.

En vez de recortar, cambiamos de dónde salía el dinero. Reestructuramos el proyecto para que calificara a un programa de patrocinio de migración del mayorista y al umbral de una de las herramientas del mercado, de modo que buena parte de las horas y del licenciamiento de migración quedara cubierta por terceros y no por el cliente. El alcance se quedó completo. Lo que cambió fue quién pagaba qué.

−56%

de reducción en lo que pagó el cliente, sin recortar alcance

La tercera propuesta fue la que se firmó. No porque hiciéramos menos, sino porque conseguimos que una parte del costo la absorbiera el ecosistema en lugar del cliente.

Lo que Microsoft no migra solo

Hay una creencia extendida de que mover un tenant a otro es una función que trae Microsoft 365. Para buzones, en buena medida sí. Para Teams, no: el contenido de los equipos, los canales y los chats no se traslada de forma nativa entre organizaciones. Quien no lo sabe descubre a media migración que va a perder el historial de conversación de todos sus proyectos.

Por eso el plan contempló herramientas especializadas desde el principio, con una condición que le pusimos por escrito al cliente: la herramienta funciona como vehículo de traslado, no guarda copia de su información. En un proyecto que nace de una separación entre dos empresas, esa distinción no es un detalle legal menor.

Cómo se ejecutó

Nueve fases en cuatro semanas, parcialmente superpuestas para no encadenar tiempos muertos, con la regla de siempre: ninguna avanza sin validación de la anterior.

  • Descubrimiento e inventario completo: usuarios, buzones, archivos, equipos, canales, permisos y usuarios externos
  • Construcción del tenant destino, identidades y licenciamiento
  • Migración de buzones y de archivos personales, conservando versiones y permisos
  • Traslado de los tres dominios, la fase de mayor riesgo del proyecto
  • Migración de equipos de Teams por oleadas, con piloto previo y transferencias incrementales
  • Validación, cutover y 72 horas de soporte reforzado

La fase que de verdad da miedo

No es Teams, aunque sea la más larga. Es el traslado de dominios. Un dominio no puede existir en dos organizaciones de Microsoft 365 al mismo tiempo: hay que retirarlo por completo del origen antes de poder darlo de alta en el destino. Entre una cosa y la otra existe una ventana en la que el correo de la empresa puede dejar de entrar.

Esa ventana se administra con inventario previo de todas las dependencias del dominio, orden de ejecución escrito, replicación de los registros de correo en destino y un plan de reversión listo antes de tocar nada. No se improvisa a media noche.

Lo que hay que decir también No todo cruza intacto. Los usuarios externos con acceso a equipos y canales pierden ese acceso y hay que volver a invitarlos uno por uno. Las rutas de archivos demasiado largas deben corregirse antes de migrar o fallan en el traslado. Y algunas personalizaciones desarrolladas a la medida no se mueven solas. Todo eso estaba en la propuesta como exclusión explícita desde antes de firmar, no como sorpresa al final.

¿Tu empresa se está separando de otra, o comprando una?

Las migraciones son parecidas pero cada caso tiene sus particularidades. Si estás en esa situación, conviene poner todo sobre la mesa antes, no después.